Un Safari de Luna Loca

Ya eran las 6:00 pm del 30 de junio pero el sol no se ocultaba aun, lo hacía sigiloso como para aumentar la expectativa de la noche.

Al igual que el público que aguardaba afuera, ansiábamos abrir las puertas para dar inicio a la aventura más diferente que ocurre en el Zoo, el Safari Nocturno, el evento que brinda la oportunidad de conocer cómo actúan los animales de hábitos nocturnos y que presenta actividades especiales para sus asistentes.

Cada equipo de trabajo se preparó siguiendo paso a paso cada instrucción y minutos antes de comenzar, como respondiendo un chequeo militar, cada uno respondió un “todo listo” a su misión asignada: antorchas prendidas, grupos de danza y títeres, estaciones educativas, pintucaritas, personajes míticos… todos estaban presentes y coordinados.

De esta manera, esperábamos que las 1800 personas presupuestadas para el evento hicieran su arribo y vivieran de una vez esta original experiencia.

Y así fue, fueron entrando una a una, deseosos de divertirse, de aprender, de desvelarse en un ambiente africano y de mimetizarse entre la fauna.  Uno, dos, tres… mil, mil ochocientos uno, dos mil, ¡dos mil seiscientos! esta cifra alegraba y preocupaba, se salió de toda predicción.  Los barranquilleros respondieron de manera masiva a la invitación que le hizo esta institución, que comprueba día a día que está en el corazón de los habitantes de esta ciudad.

Los asistentes comenzaban su recorrido sintiendo el poderoso retumbar de los tambores africanos, mientras que expertos bailarines se contoneaban con una gracia especial; cinco pasos más adelante encontraban un espectáculo de fuego que emanaba de la boca de saltimbanquis, los más osados se tomaban fotos muy cerca de ellos, otros preferían registrarlos con sus cámaras a lo lejos.

Comenzaba el recorrido y con linternas de mediana luz – escogidas así para evitar el estrés en los animales- las personas podían ir descubriendo senderos, personajes, y por supuesto, a los animales que por naturaleza son más activos de noche.

Se respondía, de esta manera, a una de las preguntas más frecuentes de los visitantes: ¿por qué venimos a ver de día a los tigres, jaguares, leones y puma, y están recostados o durmiendo?  En el Safari Nocturno fue comprobado: porque el reloj biológico de los grandes felinos es contrario al de los humanos, ellos descansan de día y son activos de noche.

Es así como la emoción se sentía en el ambiente, ver cómo huelen y descubren su alimento, cómo se preparan para salir al asecho, cómo de manera cuidadosa llevan a cabo su estrategia y en el momento menos esperado irrumpen la tranquilidad para llevarse su bocado, es una experiencia que pareciera sacada de la televisión y que a los espectadores sentirse inmersos en las profundidades de la selva africana, allí, muy de cerca, pero sin correr el peligro de ser la presa.

Mientras tanto, otras actividades transcurrían en el parque, el lugar donde de día se aprecian las funciones de Museo Vivo, esa noche fue el epicentro de un show distinto, el de títeres, que al igual que pasa con el primero,  además de entretener tuvo un mensaje educativo que aportar a los asistentes, y en el que niños y adultos rieron a la par, sus ruidosas carcajadas contrastaban con los gritos de sorpresa que se escuchaban salir de la casa nocturna, donde se llevaba a cabo la actividad “El sendero de los sentidos”, en la que sin poder mirar, los participantes descubrían qué estaba a su alrededor.

Ojos felinos y Dame una mano fueron otras de las actividades alternas, además de la estación de Pintucaritas, en la que los más pequeños le pusieron a sus rostros los colores de sus animales favoritos y FotoZoo, que es tal vez la única oportunidad que tendrán algunos de conocer de cerca una boa y llevarse impresa una fotografía junto a esta.

Así fueron cada una de las 2.600 personas viviendo esta mágica experiencia, desvelarse en el Zoo de la región Caribe colombiana.  Y así fue terminando esta jornada… a las casi 1:00 am llegamos a nuestras casas, con cansancio y al mismo tiempo, con la adrenalina que produce un evento como este.

Aspectos positivos y otros por mejorar nos dejó el Safari, y ante todo, ganas de seguir trabajando y apostándole a importantes alternativas de edu-entretenimiento y  cultural en la ciudad como estas, y cuya razón de ser es la conservación de la biodiversidad del Caribe colombiano.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>