La innovación como proceso transformador

Por Alan Abello Camargo
Gestor de Planeación y Control
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
a.abello@zoobaq.org / sostenibilidad@zoobaq.org

Exhibición en la que se encuentra ubicada la serpiente Toche (Spilotes pullatus).

Exhibición en la que se encuentra ubicada la serpiente Toche

Desde hace ya varias semanas, dentro de las exhibiciones de la serpiente toche y los lobos polleros del Zoológico de Barranquilla se encuentra en marcha un sistema de monitoreo inalámbrico que permite conocer en tiempo real los niveles de ciertas variables medioambientales de dichas áreas, como la temperatura, la humedad relativa y los rayos UV, con el objetivo de controlarlas y ser una herramienta útil para promover el bienestar animal.

Este proyecto fue realizado en el marco del programa Alianzas para la Innovación – Región Caribe, apoyado por Colciencias, Confecámaras y las distintas Cámaras de Comercio regionales, que busca asignar recursos de cofinanciación en la implementación de proyectos de innovación incremental.

De las 33 propuestas recibidas en la convocatoria llevada a cabo en la capital del Atlántico, la presentada por la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla fue una de las tres seleccionadas para su ejecución entre los meses de mayo y junio de 2016, para ello fueron tenidos en cuenta criterios como innovación, desarrollo tecnológico, competitividad y coherencia de la propuesta.

El proyecto fue desarrollado en tres etapas: la primera, la adquisición y procesamiento de los componentes físicos, posteriormente, la etapa de transmisión y recepción en la que se verificó la efectiva recolección de datos, y, finalmente, la de visualización y almacenamiento de la información a través del software desarrollado: Zoomonitoring, que puede ser ejecutado en celulares o tabletas gracias a la versión Android elaborada.

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Al fondo puede observarse el dispositivo de medición.

Durante su ejecución, contamos con el apoyo del grupo de investigación del programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad Autónoma del Caribe, que aportó su conocimiento en el desarrollo de sistemas de monitoreo inalámbrico.

Éste es un claro ejemplo del denominado Triángulo de Sábato, el cual postula que para que haya realmente un desarrollo científico y tecnológico es necesario que el Estado (a través del diseño y fomento de iniciativas) la academia (por medio de su experticia teórica/práctica) y las empresas (mediante su conocimiento del sector), estén engranadas para trabajar conjuntamente, ya que si una de estas falla, el desarrollo de propuestas innovadoras será menor o, incluso, inexistente.

Nuestro siguiente objetivo es obtener financiación para un sistema de monitoreo integral que abarque más áreas dentro del Zoológico de Barranquilla, entre las cuales ya se han identificado las exhibiciones de Titíes, Herpetario, Aviario y Cueva Nocturna, al igual que otras zonas como la clínica y el área de cuarentena, siendo espacios idóneos para continuar con esta implementación.

Desde la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla seguiremos trabajando en desarrollar e implementar más proyectos con componentes de innovación, como parte de nuestra estrategia para crecer institucionalmente y ser un referente en nuestro sector.

Si quieres saber más sobre la innovación como estrategia de crecimiento y desarrollo empresarial, ingresa a http://pactosporlainnovacion.colciencias.gov.co/

De los leones chilenos y del por qué los zoos y acuarios existimos

Por: Farah Ajami Peralta, Directora Ejecutiva de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla / Presidenta de la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos y Acuarios (ACOPAZOA)DSC00136

Quiero contarles sobre un incidente que sucedió el pasado sábado 21 de mayo de 2016 en un zoológico latinoamericano, que pudo ser el Zoológico de Barranquilla. Una persona, quien presuntamente padece un trastorno mental, forzó su entrada al hábitat de los leones en el Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago de Chile, y, para salvarle la vida, dos de los tres felinos que vivían en este lugar tuvieron que ser sacrificados por el equipo de colaboradores del zoológico, dispuesto para atender estas emergencias.

A raíz de esta noticia, un aguacero de críticas ha caído sin parar sobre el zoológico, su personal, su seguridad, su decisión y, también, inevitablemente, sobre la comunidad mundial de zoológicos y acuarios.

El Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago de Chile hizo lo correcto. Si algo tan desafortunado hubiera sucedido en el Zoológico de Barranquilla, hubiéramos hecho lo mismo. Justo ayer leía un tuit que escribió un seguidor de nuestro zoológico, que decía: “Si en Barranquilla alguien intenta suicidarse en nuestro zoo, no maten a nuestros animalitos. Aquí los queremos.” A este seguidor y a todos ustedes puedo asegurarles que allá también querían a esa pareja de leones y que evitaron sacrificarlos a toda costa, pero al final debieron seguir los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de emergencias. En Colombia, la Constitución Política reconoce expresamente el derecho inviolable a la vida humana, lo cual implica que ésta debe protegerse por encima de la vida animal (no humana).

También puedo asegurarles, porque lo sé de primera mano, que los trabajadores de ese zoológico están devastados por la pérdida de dos miembros de su familia. No sé si saben, pero uno de los animales había sido rescatado de un circo y los dos leones habían sobrepasado el límite de edad estimado para estos animales bajo cuidados humanos, lo que demuestra claramente su estado de salud y bienestar.

La reflexión de esta persona, así como los miles de comentarios, algunos bien intencionados pero equivocados, otros no tan bien intencionados, revelan un profundo desconocimiento sobre nuestro rol, y cerrar esa brecha es parte de la razón por la que los zoológicos y acuarios existimos, y por la que el Zoológico de Barranquilla lleva más de sesenta años inmerso en la ciudad, y en el imaginario de niños y adultos.

Los mal llamados ‘animalistas’ y movimientos anti zoológicos no justifican nuestra existencia, pero cuando se les pregunta qué harían con los 100 animales en promedio que decomisan las autoridades ambientales diariamente en Colombia, víctimas del tráfico ilegal, y contestan de manera inconsciente que la solución es liberarlos, aquéllos que trabajamos en organizaciones de conservación como ésta y como el Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago en Chile, no podemos evitar sentir una mezcla de rabia, impotencia y resignación, y los más osados les respondemos que no saben de lo que están hablando, porque un animal silvestre que ha sido extraído de su medio natural no puede ser devuelto a éste, porque muy probablemente moriría.

Los animales candidatos a rehabilitación y liberación, después de ser víctimas del tráfico ilegal, se constituyen en una pequeñísima minoría. Justo ayer dejaron en la puerta de nuestro zoológico a dos tortugas y a un coatí moribundo. El mejor destino que podrían enfrentar estos tres personajes, si es que logran recuperarse, es ser embajadores de su especie, y así concientizar y sensibilizar a nuestros visitantes sobre la importancia de la naturaleza. También podríamos liberarlos y conducirlos a una muerte casi segura, o, por qué no, sacrificarlos, ya que, después de todo, alguien los despojó de su derecho a vivir cuando los sacó de su hábitat natural, y, según algunos, los zoológicos, su único destino posible, no deberían existir. Entonces, que me digan estos mal llamados defensores de la naturaleza qué se debe hacer con ellos.

DSC08972Los zoos y acuarios recibimos más de 700 millones de visitantes al año y este poder de convocatoria nos da una enorme oportunidad para inspirar actitudes en la comunidad a favor de la biodiversidad. Estamos hablando de que más del 10% de la población mundial nos ha visitado alguna vez y ha tenido un encuentro cercano con la fauna silvestre, quizás el único, en un mundo rápidamente urbanizado, en el que los humanos incidimos directamente en más del 80% de la superficie de la tierra.

No siempre fue así, pero hoy podemos decir que hemos experimentado cambios significativos en la manera como mantenemos y cuidamos a los animales, en los mensajes que comunicamos, y en los esfuerzos que realizamos a nivel de construcción de capacidades, investigación y conservación de la biodiversidad.

Cuando organizaciones zoológicas y de conservación se unen con la academia, con el gobierno y con la comunidad organizada, el alcance que tenemos es exponencial. Juntos nos convertimos en una ventana de conocimiento hacia el mundo natural, que contribuye a generar en nuestros visitantes y demás audiencias actitudes y comportamientos positivos hacia el resto de la naturaleza, para beneficio de ambos.

La manera como la mayoría de nuestros visitantes nos perciben, cuando se les pregunta por qué vienen al zoológico, y responden “a ver animales”, se queda corta en revelar, por ejemplo, que zoológicos como el de Barranquilla cuentan con un portafolio de experiencias educativas, diseñado cuidadosamente desde la demanda, es decir, desde las necesidades de los maestros y los niños, y a partir de los lineamientos que el Ministerio de Educación Nacional ha establecido para las competencias científicas, en primer lugar, y también para áreas como lenguaje, matemáticas y ciudadanía. Sí, ¡en el zoo los niños también aprenden de matemáticas!

DSC08920Mucho se ha hablado y muy poco se ha investigado sobre el impacto que tienen los zoológicos, acuarios y otros escenarios de educación informal, como los jardines botánicos, centros interactivos de ciencia y tecnología, museos, planetarios, entre otros, en el aprendizaje.

Quiero decirles que la sensación de maravilla de los niños, y también de algunos adultos, cada vez que salgo de mi oficina a hacer un recorrido, es un maravilloso indicador. También lo son los resultados de las evaluaciones que conducimos rigurosamente sobre el impacto de nuestros programas, proyectos y actividades educativas. Y si quieren más evidencia, uno de nuestros voluntarios es hoy el Jefe de Biología y Conservación de nuestra organización, A los 16 años se paseaba por los senderos del zoo con un carrito lleno de plumas, huevos y cráneos, explicándoles a los visitantes sobre la importancia de los animales, y hoy, exactamente 16 años después, lidera nuestras iniciativas de bienestar animal y conservación.

Cada vez que tengo un mal día, un amigo siempre me recuerda que no podemos salvarlos a todos, y lamentablemente eso es cierto. Esta frase también aplica para nosotros, los zoos y acuarios. Pero tengo la certeza de que juntos podemos salvar a unos pocos más. Y por salvar me refiero a hacer la diferencia en las mentes y corazones de los niños, niñas y adultos que tenemos la oportunidad de inspirar.

En nombre de los zoos y acuarios latinoamericanos miembros de la comunidad ALPZA, porque sé que todos sentimos lo mismo, acompaño públicamente a nuestros amigos del Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago de Chile en este difícil momento, los felicito por haber hecho lo correcto y espero que la persona que originó este incidente se recupere pronto.

Medio ambiente, ciencia e imaginación

Por Ángela Posada-Swafford*

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Imagen tomada de eje21.com.co

Los retos de cubrir los problemas ambientales son hoy mayores que hace un par de décadas, por varias razones.  Antes, el cubrimiento giraba alrededor de cosas obvias, visibles, orillas de ríos cubiertos de pintura, o materiales producto del desperdicio humano. Los temas en los 80 tenían que ver con grandes e icónicos desastres ambientales: Love Canal, Bhopal, Chernobyl, Three Mile Island, el Exxon Valdez.

Pero ahora, la naturaleza de las noticias ambientales puede ser profundamente diferente, haciendo que lo que antes era un reto, ahora sea aún más difícil de transmitir apropiadamente a los lectores. Los temas son menos obvios, y fenómenos como el calentamiento global o la acidificación de los mares son invisibles. Cubrir el medio ambiente apropiadamente no solo significa hacerlo con exactitud. Una montaña de datos puede estar correcta pero aun así transmitir malamente la importancia o urgencia de una situación. Allí, entonces, está la otra capa de responsabilidad –y dificultad– de un periodista ambiental.

Ese periodista tiene que desarrollar el instinto que solo se adquiere cuando se ha pasado un buen tiempo en el campo del periodismo medioambiental y de ciencia. Dicen que “no hay tal cosa como un almuerzo gratuito en Nueva York”. De la misma manera, un periodista que cubre la compleja ciencia del medio ambiente no puede esperar aprenderla de la noche a la mañana.

Uno de mis consejos más fervientes es acogerse a las asociaciones profesionales de periodismo científico y ambiental: Society of Environmental Journalists, por ejemplo, acepta miembros internacionales y les da un valioso apoyo en todo sentido.

La cuestión con el periodismo ambiental es que es una historia continua. Es decir, la noticia en general es casi siempre algo que sucede hoy. Una guerra comienza. Hay un terremoto. En cambio los grandes temas ambientales de este siglo tienen que ver con fenómenos que son complicados, difusos y mal entendidos. Los vertidos que se filtran a la tierra provenientes de parqueaderos, estaciones de gasolina y garajes colocan en los ecosistemas el equivalente a 1.5 cargas de petróleo del Exxon Valdez cada año. Pero trate usted de poner una buena foto de eso, o lograr que el editor de la portada de un periódico le preste atención o entienda las implicaciones.

De todas las historias sobre el medio ambiente en estos días, ninguna es tan importante e invisible que el cambio climático/calentamiento global. Muchos expertos dicen que será el problema ecológico que defina esta y las próximas generaciones, y que las acciones que tomemos o no tomemos ahora marcarán nuestro futuro. En la ciencia, los avances suceden de forma incremental. Poco a poco. Pero esa palabra “incremental”, es la muerte de un artículo noticioso, porque va en contra de todo lo que es un diario, un mundo donde se quiere anunciar una “verdad” absoluta e inmediata. “Hallada cura contra el cáncer de piel”, es el titular soñado por un editor, mientras que para un investigador, “Hallan una posible explicación sobre el mecanismo que hace a la piel tan vulnerable al sol, y al cáncer”, es el titular correcto.

La incertidumbre no es señal de mala ciencia. Es la forma en que funciona la ciencia. Pero los editores y reporteros a veces sucumben a la tentación de darle realce a la faceta más jugosa –y probablemente la menos sólida- de un desarrollo ambiental, especialmente al final de la tarde, cuando todo el mundo en la redacción de un periódico está pensando en entregar sus artículos. Y esto es un mal servicio a la sociedad a la que servimos los periodistas. Porque es justamente lo que ocasiona que la gente se confunda y que en su mente vean con cinismo el valor de los medios de comunicación, especialmente cuando, un mes después, la noticia viene con significado contrario.

Que la noticia esté bien por un día, es algo que está OK en una sala de redacción. Yo no estoy de acuerdo. Creo que el reportero debe poder juzgar cuando hay que apagar el instinto noticioso de la primera página, o que en lugar de 800 palabras merece 300, y más bien esperar avances en las investigaciones que lo solidifiquen o desmientan.

Otra cosa, es la que llamamos “la tiranía del equilibrio”. Desde hace siglos los periodistas confían en el método de citar un lado de un tema, con su lado opuesto. Los que dicen que sí y los que dicen que no. Algo así como una antimateria permanente. Es una forma rápida y fácil para demostrar que el reportero no está sesgado. Pero cuando se tiene entre manos un tema ambiental complicado, también es una forma de perpetuar la confusión en las mentes de los lectores, y de subrayar los dos polos de un tema que está más bien lleno de grises en la mitad, y que es más bien donde está el consenso general.

Una solución, que no es muy fácil, es cultivar científicos a ambos lados del debate (toxicología, climatología, etc.), cuya experiencia y no involucramiento en el tema sean obvios para el periodista. Ellos deberían serlas voces a las cuales acudir a la hora de una cita textual sólida.

Es importante para el reportero estar alerta acerca de las motivaciones que pueda tener su fuente. Si un científico, además de sus doctorados, también es miembro de grupos de abogacía sobre un tema X, es responsabilidad del reportero de hacerlo saber en la nota.

Quizás uno de los retos más difíciles en el cubrimiento ambiental es hallar la forma apropiada de garantizar un equilibrio entre el poderoso contenido emocional de un tema, y la ciencia sólida/estadísticas. Por ejemplo, considere una noticia acerca de un lugar donde se hayan registrado altas tasas de cáncer en los niños. El reportero tiende naturalmente a concentrarse en la parte trágica de las madres, y no hay forma de que el lector termine de leer sin quedar convencido de que hay algo en el agua o lo que sea, que ha contaminado a las víctimas.  ¿Qué tan sólida es la evidencia científica? ¿Es responsable saltar a conclusiones?

Lo único que yo pido es que el reportero entienda, y transmita a su audiencia, que el conocimiento científico es tentativo, que va paso a paso, que no es blanco y negro.

La forma de comenzar a entrenarse y evitar muchos pasos en falso en el cubrimiento de los temas ambientales (y por ende, científicos, pues el medio ambiente ES ciencia) es comunicarse más con los científicos. Entendiendo mejor cómo son los ritmos propios de la investigación, los hallazgos y las retracciones, el reportero recordará que el estado de conocimiento de las mil variables del cambio climático, o las sustancias que dañan el sistema endocrino, por ejemplo, está en constante flujo de ires y venires. Para esto hay que darse el lujo –y el trabajo- de usar algunos días calmados simplemente conversando con toxicólogos, ecólogos, químicos atmosféricos, etc., que no están bajo la luz pública porque no acaban de aparecer en los boletines de prensa de las universidades.

Entre más científicos con los cuales el reportero pueda conversar fuera de las presiones del trabajo diario de reportería, más podrá comenzar a explicarle a la gente lo que la ciencia puede y no puede ofrecer al debate de temas difíciles. Y más podrá cambiar la imagen negativa que los investigadores tienden a tener de los medios.

Hasta ahí, la mitad de la película

La otra mitad tiene que ver con la diferencia entre el reportaje ambiental, y la escritura de naturaleza. Mientras el primero está preocupado por contar la parte noticiosa y el entrelazamiento de las batallas políticas, económicas y ambientales, quienes escriben sobre naturaleza lo usan como una invitación a la meditación. De una idea abstracta (extinción de especies, calentamiento global, la biología de la muerte, la mente de un mono), surge una crónica de observación que le da al lector acceso a una idea mayor.

Aquí el reportero usa todas las herramientas de la buena literatura para crear un buen trozo de literatura de no ficción, que puede llegar a quedar grabado con fuego en la mente e imaginación de un lector. El arco narrativo puede ser una expedición, un desastre natural, una peregrinación espiritual, una exploración etnográfica o científica que sirva de marco a preguntas filosóficas de más calibre. Y el truco para un escritor de naturaleza es recordar el cuento, la literatura, la ciencia y las estadísticas, uniéndolo todo con un hilo plateado.

¿Cómo escribir sobre la vida emocional de los animales, las misteriosas cualidades de la nieve, o las creencias religiosas de los Tayrona? ¿Cómo escribimos sobre nacimiento y muerte? ¿Qué tanto nos separa de una bacteria, genéticamente? ¿Cómo es que la composición química de nuestra sangre es exactamente la misma de aquella en los penachos de las lombrices tubulares que viven a 5,000 metros de profundidad en el fondo del mar? Las fronteras que pensamos nos separan de otras criaturas son ilusorias. Todo tiene que ver con contextos, relaciones, interdependencia. Eso es ecología. Y eso, quizás, es más importante que le quede bien claro a un lector, que una noticia pasajera y puntual.

Porque, como dice Barry López en Sueños Árticos, “la tolerancia de misterio da vigor a la imaginación, y la imaginación es la que da forma al universo”.

Ángela Posada-Swafford*: Periodista de temas de ciencia y medio ambiente; autora de la colección de novelas de ciencia y adrenalina para jóvenes Juntos en la Aventura, editada por Planeta Lector.

www.angelaposadaswafford.com

Facebook: Angela Posada-Swafford

Twitter: @swafforini

Instagram: swafford_2001

#JaguarAlcaldesa  ¡Inicia la temporada del jaguar 2016-2019!

Por Paola Sierra Manrique, Jefa del Departamento de Educación
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
p.sierra@zoobaq.org
@pasiema

CSMSYC8WEAEonUkEl 25 de octubre de 2015, de manera simultánea a la jornada nacional de elección de alcaldes y gobernadores,  se realizaron las #ZooElecciones, iniciativa realizada por  18 años en los que ha logrado posicionarse como uno de los eventos más esperados por los niños y las niñas de la ciudad, además de uno de los más queridos por el equipo de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla.

Las #ZooElecciones promueven la participación de los más pequeños en un ejercicio democrático, concebido especialmente para ellos, en el que se reconocen como ciudadanos que pueden elegir y tomar decisiones. Es, sin duda, una de nuestras principales apuestas para el desarrollo de competencias ciudadanas y el desarrollo de habilidades que, a futuro, les permitirán informarse para elegir responsablemente y construir su sentido de participación ciudadana; todas estas, características esenciales de los ciudadanos comprometidos con el cuidado del ambiente.

image3Durante #ZooElecciones2015  los niños eligieron el animal que sería el embajador del Zoo durante los próximos cuatro años; más allá de votar por su animal favorito, debían conocer e informarse sobre las características de cada una de las especies propuestas, y el papel que cumplen en sus hábitats (lémur, caimán aguja, jaguar y flamenco); para ello, cada candidato contó con un jefe de campaña que con el apoyo de sus comitivas, crearon y desarrollaron estrategias que permitieron visibilizar sus planes de gobierno.

De esta manera, y durante más de un mes, los jefes de campaña motivaron e invitaron a que otros jóvenes conocieran y eligieran el próximo embajador animal del Zoo,  ¡y lo lograron! En total, 467 niños y niñas votaron y participaron en las actividades educativas programadas en cada sede de campaña.

Los niños eligieron: ¡llegó la hora del jaguar!

CTogBoJW4AAkOV0Al final de la jornada, el jaguar hembra se alzó como ganadora, después de que los votantes reconocieran su belleza, elegancia e importancia cultural. Así que durante los próximos cuatro años, junto con la Tortuga de Río (Presidenta del Zoo 2014 – 2018) , hará parte de las especies protagonistas de nuestras campañas y programas educativos.

La temporada del jaguar inició este 1 de enero de 2016, en el marco de la celebración del Día Mundial de la Educación Ambiental, con una programación que invita a conocer la especie y la necesidad de actuar a favor de los bosques en los que habita, destacando también su protagonismo en muchas tradiciones, cultos y ritos; no en vano, el artista colombiano Antonio Grass afirma que esta especie es el símbolo de América y la describe como: “sensual pintado con el color del sol, de brillantes ojos, imagen del eterno caminante, representante del poder e hijo del sol”.  ¡Sin duda un animal inspirador!

Conoce aquí las actividades educativas del primer mes de mandato de #JaguarAlcaldesa: http://zoobaq.org/info/noticias.php?idnoticia=453

Mi experiencia en las Zooelecciones

Crónica de un triunfo felino

 

Por Catalina Erazo Sánchez, Jefa de campaña de la jaguar (Alcaldesa 2016-2019).

 

 

Ya pasadas las cinco de la tarde el sol se estaba ocultando, yo, sentada en una mesa junto a los otros jefes de campaña y mis ojos centrados en los tarjetones cayendo a la mesa. Estaban contando los votos, iban a decir al ganador.

De un momento a otro la registradora nos miró y dijo: “¡El Zoológico tiene nueva alcaldesa, ganó la Jaguar!”. Ahí culminó una experiencia que me permitió vivir el Zoológico de Barranquilla, ser jefa de campaña de la jaguar, una de las candidatas a Alcalde en las #ZooElecciones2015.

Yo me encontraba en la ciudad de Medellín cuando mi papá me llamó desde su oficina a contarme de la propuesta que nos hizo el Zoológico. Sin dudarlo, acepté y empecé la campaña de la jaguar. Como estaba en Medellín y quería contarle a mi familia, les escribí un mensaje a todos y les comenté acerca de este nuevo proyecto. “¡Sí, vamos a hacerlo y vamos a ganar!”, fueron algunas de sus reacciones. Y desde esa noche, en la capital de la eterna primavera, nos pusimos manos a la obra.

Lo primero que hicimos fue dar a conocer a nuestra candidata por medio de las redes sociales, creamos el HT #JaguarZooAlcaldesa y lo usábamos cada vez que publicábamos algo y entre todos nos apoyábamos. Tratamos de repartir funciones para el día de las elecciones, para que todos pudiéramos aportar y que hiciéramos un buen trabajo.

Me desperté el domingo alrededor de las 6 de la mañana para arreglarme. Llegamos al Zoológico a las 8 para poder decorar el stand que nos correspondía y casi a las 10 vimos que los niños ya empezaban a entrar.

collageA lo largo del día hablé con muchos, tantos que perdí la cuenta y a cada uno le decía por qué quería que votaran por la jaguar, les ofrecía stickers, pintucaritas, dulces y tomarse una foto con un marco decorado con huellas de este poderoso animal.

Al final de la jornada, me di cuenta de todo lo que pude vivir en tan poco tiempo, desde que me contactaron hasta que anunciaron que mi candidata había ganado, fueron tantas experiencias y tantos momentos que yo sé que se van a quedar en mi memoria.

También tengo que resaltar que mi familia hizo parte importante de mi campaña y sobre todo de mi triunfo, incluyendo, tías, tíos, primas, primos y, por supuesto, el apoyo principal: mi mamá. Sin ellos nada de esto hubiera sido posible.

image8Quiero agradecer especialmente al Zoológico de Barranquilla por haber confiado en mí y concederme el honor de participar en esta actividad democrática para los niños de la ciudad.

¿Qué comen los animales? II

La preparación y disposición de los alimentos varía con cada especie, en este proceso interviene el Departamento de Veterinaria, Compradores y Cuidadores. Gracias a ellos, los animales cuentan con dietas especializadas y beneficiosas para su salud.

Cada animal recibe exactamente la cantidad indicada por el zootecnista.

Los tenebrios hacen parte de la dieta de varios animales del Zoo.

La carne es uno de los principales alimentos en el caso de los felinos y algunas aves.

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El concentrado complementa los requerimientos alimenticios de animales como la cebra y los osos hormigueros.

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Cada día, nuestros cuidadores se encargan de entregar la comida en las exhibiciones.

Todos los alimentos son pesados para asegurar las cantidades requeridas.

¿Qué comen los animales? I

Por Henrique Guimarães Riva, Jefe del Departamento de Veterinaria, y Sebastián Pinilla Vanegas, Zootecnista.

Constantemente, nuestros visitantes sienten curiosidad por la forma en que alimentamos a los animales, con qué y cada cuánto lo hacemos y todo lo relacionado con su alimentación. Por eso, queremos compartir con ustedes nuestros secretos de cocina y contarles qué hay detrás de tantos kilos de frutas, peces, carnes y pasto.

No olvidemos que una buena alimentación es vital para la salud de los animales, por ello, contamos con un área de cocina animal con personal exclusivo que se encarga de seleccionar los productos, comprar, preparar y servir la dieta de las especies bajo nuestro cuidado.

¿Cómo influye una buena alimentación en el correcto funcionamiento de un zoo?

Imagina por un momento que todos los días comieras sólo lo que te gusta, por ejemplo chocolates y pizza, pues sí, quizás suene delicioso, aunque nada saludable. Algo similar ocurre con los animales: digamos que una tortuga morrocoy come a diario lechuga y tomate, seguramente le gusta, mas, no proporciona todos los nutrientes para que se desarrolle bien, así que en su dieta debemos incluir gran variedad de frutas y vegetales: banano, guayaba, zanahoria, espinaca y muchas más.

En el proceso también participan los cuidadores, ellos disponen y entregan los alimentos en cada exhibición.

En el proceso también participan los cuidadores, ellos disponen y entregan los alimentos en cada exhibición.

Esta dieta, adecuada y balanceada, es definida por un profesional en nutrición animal: nuestro zootecnista. Su trabajo consiste en elaborar programas de alimentación específicos para cada uno de los animales del Zoo, ¡es decir, para unos 490 individuos! Él tiene en cuenta aspectos relevantes como: especie, hábitos alimenticios, digestión, edad y otros que le permiten asegurar las cantidades correctas de vitaminas, minerales y otros nutrientes.

El pesaje es fundamental para cumplir con las indicaciones del equipo veterinario.

El pesaje es fundamental para cumplir con las indicaciones del equipo veterinario.

El zootecnista no solo define cada dieta, además, programa los días, horas y forma en que cada animal debe recibir su comida. Al igual que nosotros, los animales tienen horarios para comer, aunque estos varían según cada especie. Por ejemplo, no comer en toda una mañana no es problema para un león fuerte, como tampoco lo sería para un hombre adulto, sin embargo, no es igual para un recién nacido ni para un tití bebeleche o un perico australiano. ¿Ves cómo todo depende de cada persona, en nuestro caso, de cada individuo?

Hablemos de cantidades

Mensualmente procesamos dos toneladas de carne (bovina, pescado y pollo), ¡más o menos el mismo peso de una camioneta! Con toda esta carne alimentamos leones, tigres, águilas negras, pumas y demás carnívoros. Otros, como monos churucos, coatís, lémures y loros consumen frutas y verduras, para ellos manejamos 3.500 kg por mes, es decir, aproximadamente el peso de 40 neveras.

La alimentación de algunos es complementada con concentrado, de este producto manejamos 1.700 kg mensuales, lo que podría equivaler al peso de 20 hombres adultos. Si esta cifra te parece alta, en pasto, el elefante, la cebra, la vaca, los avestruces, los emúes y otros herbívoros llegan a consumir seis toneladas mensuales, esto es más o menos lo mismo que el peso de un camión grande.

Algunos casos

Porción de una de las raciones diarias del elefante.

Pequeña porción de una de las raciones diarias del elefante.

Elefante: Con un peso aproximado de cuatro toneladas, nuestro elefante africano consume 250 kg de alimento por día, seis veces más que el consumo de verduras y frutas de un colombiano promedio en un año. Su dieta incluye pasto, concentrado, sal mineralizada, algunas verduras y frutas.

Tigres: En el Zoo tenemos varios individuos de esta especie: un macho y dos hembras. El macho come 45 kg de carne bovina a la semana, mientras que en promedio cada hembra consume 33 kg.

Osos hormigueros: Su nombre proviene justamente de la cantidad de hormigas que esta especie come en vida silvestre: en promedio 40 mil hormigas o termitas por día, dado que no es posible que tengamos 560 mil hormigas semanales para alimentar a nuestros dos osos hormigueros, hemos diseñado una dieta especializada y de alto valor proteico, incluyendo concentrado, frutas y suplementos vitamínicos.

Todas las especies, nativas o exóticas, disfrutan de dietas acordes a sus necesidades.

Todas las especies, nativas o exóticas, disfrutan de dietas acordes a sus necesidades.

La alimentación de cada individuo es un proceso muy cuidadoso por lo que en tu visita no debes dar de comer a ningún animal, ya que podrías afectar su salud. Sólo en la Granja y el Pericario puedes alimentar a chivos, ovejas y pericos australianos con comida autorizada que puedes adquirir en nuestra Cafetería. Si tienes preguntas sobre la alimentación de los animales, puedes compartirlas con nosotros en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram o comentarlas en este blog.

¿Qué es FundaZoo?

Por Carolina Fernández Vidal, Coordinadora de Comunicaciones
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
c.fernandez@zoobaq.org

Instituciones educativas de la ciudad y la Región constituyen una parte de nuestras visitas anuales.

¿Alguna vez has escuchado hablar del Zoológico de Barranquilla? Seguramente la respuesta a esa pregunta será afirmativa, sin embargo, si además alguien te preguntara si sabes qué es la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, ya no estarías tan seguro frente a lo que dijiste en la primera pregunta.

Pocos saben que nuestro Zoológico, inaugurado hace 63 años, atravesó una profunda crisis a finales de la década de los 80, que incluso generó la fuerte posibilidad de cerrarlo. Debido a la importancia que este patrimonio tiene para la ciudad, la Región Caribe y el país, un grupo de empresarios barranquilleros decidieron formar un equipo que se pusiera la camiseta por la flora y fauna del momento, fue así cómo, el 13 de agosto de 1993 se inició la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla.

Más que un juego de nombres y palabras, ésta Fundación es la responsable de administrar y mantener nuestro Zoológico,  justamente, una de las primeras labores fue la remodelación de las instalaciones recibidas en esa época.

Ya que estamos en el mes de nuestro aniversario, queremos compartirles algunos de los hitos que la Fundación ha tenido a lo largo de estos 22 años de trabajo continuo:

  • 2014: Recibimos a nuestra tigresa de bengala, incrementando el número de especies exóticas visibles en el recorrido.
  • Cachorros de leones (2013).

    2013: Tuvimos el nacimiento de tres leones, lo que siempre será sinónimo de bienestar. Además, registramos récord de visitantes en nuestra celebración del Día del niño y Safari Nocturno. Este año también llevamos a cabo el Seminario de Periodismo Ambiental.

  • 2012: Desde este año Barranquilla Cómo Vamos realiza su Encuesta de Percepción, en ella fuimos reconocidos como Entidad estrella en las categorías Conocimiento, Favorabilidad y Gestión. Adicionalmente, practicamos una cirugía odontológica a nuestro elefante africano, sin precedentes en la historia veterinaria latinoamericana.
  • 2011: Continuamos en la gestión de especies exóticas, esta vez trajimos a los lémures de collar y cola anillada.
  • 2010: A partir de este año creamos una tarifa especial para adultos mayores y personas en condición de discapacidad.
  • 2009: Con el fin de mejorar la experiencia de nuestros visitantes, creamos Museo Vivo y Pericario, espacios de contacto con algunos de los animales.
  • 2008: A través de gestiones con otros zoológicos, obtuvimos a las centinelas del Zoo: las suricatas y también celebramos el nacimiento de dos hembras de puma.
  • 2007: Iniciamos nuestro Serpentario Itinerante y recibimos una nueva especie africana muy llamativa para nuestros visitantes: la cebra.
  • 2006: Desarrollamos nuestro Seminario de Fotografía Ecológica y una nueva especie llegó saltando a nuestro parque: ¡los Canguros!
  • 2005: Empezamos con la publicación de Planeta Zoo e incluimos chimpancés y murciélagos en nuestra colección.
  • 2004: Creamos el Acuario.
  • 2003: El Tigre blanco llegó al Zoo.
  • 2002: La Anaconda entró a hacer parte de nuestros animales.
  • 2001: Primer año del Safari Nocturno y del Zooclub.
  • 2000: Segunda etapa del bosque húmedo tropical (Jaguares, Marimondas negras, Águila harpía y Paujiles).
  • 1999: Trajimos dos ejemplares de Osos de anteojos: un macho y una hembra.
  • 1998: Primer año de las Zoovacaciones.
  • 1997: Remodelamos la exhibición de Leones, Manatí y el Herpetario, también la Clínica veterinaria y la Granja.
  • 1996: Llevamos a cabo nuestras primeras Zooelecciones.
  • 1995: Fue el primer año del Concurso de Fotografía Ecológica e iniciamos nuestro Plan Maestro de Remodelación.
  • 1994: Construimos el parque infantil y la plaza de eventos y remodelamos la piscina de nuestro Manatí.
  • 1993: Nacieron FundaZoo y nuestra leona, con 22 años ella ha superado el promedio de vida de esta especie en zoológicos, que normalmente es de 18.
Transformar la cultura ambiental de quienes nos visitan es una de las metas de la Fundación.

Transformar la cultura ambiental de quienes nos visitan es una de las metas de la Fundación.

Han sido varios los logros y también los momentos difíciles que durante más de dos décadas han mantenido en pie a esta Fundación, cuya principal misión es seguir contribuyendo a la conservación de especies de flora y fauna del Caribe colombiano, a través del Zoológico de Barranquilla.

El nuevo rumbo está marcado por la necesidad y el clamor de lograr trasladarnos a un espacio más grande, para lo que ya se han adelantado estudios de mercado y opinión que sientan bases claras sobre cuáles serían las mejores opciones, el siguiente paso es la obtención de los recursos económicos.

#MudemosAZoobaq ¡Vamos a compartir ideas!

Por Paola Sierra Manrique, Jefa del Departamento de Educación
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
p.sierra@zoobaq.org
@pasiema

Desde hace varios años la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla viene trabajando en la reubicación del Zoológico de Barranquilla, el único zoológico del Caribe colombiano, inaugurado hace 62 años gracias a la visión de Tomás Suri Salcedo, Roberto Puyana y Ricardo Tinoco.

#MudemosAZoobaq es una necesidad y un clamor de nuestros visitantes. De aquel zoológico que empezó como un vivero y en el que sus primeros habitantes eran animales donados y algunas especies domésticas, solo quedan maravillosos recuerdos. Ya hemos crecido y sufrido, tanto así que estuvimos a punto de desaparecer al inicio de la década de los noventa, debido a problemas económicos.

La ciudad creció y nosotros crecimos con ella, salvo en tamaño, ya que nuestra ubicación actual no nos lo permite. Hemos crecido entonces en el mejoramiento de los hábitats, en cuidado y bienestar animal, en enriquecer la experiencia de nuestros visitantes, en nuestros avances en investigación y conservación, y en nuestro deseo de ser mejores, un zoológico de clase mundial.

Las posibilidades de un zoológico más grande son inéditas. Además de ofrecer espacios más amplios y cumplir con estándares internacionales propios de los zoológicos modernos, el nuevo Zoo estaría inmerso en un ambiente más natural, permitiéndonos avanzar en nuestra misión de conservar la biodiversidad de la Región.

Aunque suena maratónico, contamos con grandes aliados, entre ellos ustedes, nuestro público. El zoológico y su reubicación es un compromiso de todos. Para tomar la mejor decisión con respecto hacia dónde irnos, hemos realizado dos grandes estudios de mercado, que concluyen que el zoológico se destaca entre las cinco opciones más importantes para paseo, visita o entretenimiento fuera de casa. Cuando evaluamos posibles alternativas de reubicación, las más favorables son aquéllas que cuentan con mejores vías de acceso, están dentro o más cercanas a la ciudad y al alcance de todos.

Mudar al Zoo no sólo implica la gestión de grandes recursos económicos, sino también de la generación de ideas, por ello queremos invitamos a compartirlas. Así nace #MudemosAZoobaq:

¿De dónde surge esta idea? Nos inspiramos en el proyecto Before I Die de la artista Candy Chang, quien en el año 2009 crea, en una casa abandonada de Nueva Orleans, una pared tipo tablero para que las personas compartan sus deseos, aspiraciones personales, pensamientos, necesidades y sueños (ver más en http://ow.ly/PkXjR). Este experimento local empieza a ser realizado y adaptado en otros países, convirtiéndose en un fenómeno mundial y en una herramienta novedosa para expresar opiniones sobre diferentes temas (ver también http://ow.ly/PkXu0).

¿Qué haremos en el Zoológico? A partir del 18 de julio de 2015 y durante tres fines de semana, instalaremos cuatro tableros en gran formato con frases para completar. Los visitantes podrán acercarse y escribir sus ideas en cada uno de los tableros y, además, también podrán compartirlas a través de las redes sociales Twitter, Facebook e Instagram, usando el HT #MudemosAZoobaq.

Las frases para completar serán insumos que enriquecerán el diseño del nuevo zoológico:

A Barranquilla le hace falta… Nos permitirá conocer las necesidades de los ciudadanos a nivel urbano. Así, el concepto del nuevo Zoo podrá tener en cuenta estas opiniones, para que el ejercicio de diseño integre lo que le hace falta a la ciudad, sin perder de vista nuestros fines misionales.

Al Zoo le hace falta… Será la oportunidad de explorar ideas para un nuevo Zoo, conociendo las opiniones de los visitantes sobre lo que quieren encontrar en él. Podrá estar relacionado con animales, espacios o actividades, por ejemplo. ¡Todas las ideas son válidas!

Mi cuento favorito es… Queremos que la experiencia de visita al nuevo Zoo sea inspiradora y asombrosa, por eso nos gustaría incorporar elementos de magia y fantasía en el diseño. A través de los cuentos que nos permitieron descubrir la naturaleza, esperamos generar estas emociones, resaltando la narración de historias como estrategia para inspirar el cuidado del ambiente.

Antes de morir yo quiero… Retomando la frase original del estudio, deseamos que las personas reflexionen y compartan sus deseos personales, recordando las cosas que son importantes en la vida. Seguramente obtendremos mucha inspiración y el nuevo Zoo podrá tener en cuenta sus pensamientos más profundos.

Promover la participación de nuestros públicos en el diseño de estrategias, proyectos y programas ha resultado un ejercicio formativo para nuestro equipo. Escuchando a las personas y teniendo en cuenta sus aportes hemos logrado ser más efectivos en la comunicación de nuestros mensajes y en nuestra gestión. Más allá de los conocimientos técnicos o especializados que se requieren para una labor tan compleja como el diseño de un nuevo zoológico, sus ideas nos permitirán construir juntos el zoológico que queremos.

Para más información sobre esta iniciativa, escríbenos a info@zoobaq.org o consulta http://ow.ly/Pl0QZ.

Educación ambiental, 40 años después

Por: Paola Sierra Manrique, Jefe del Departamento de Educación de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
@pasiema

Han pasado 40 años desde que se reunieron, por primera vez, 60 países para discutir las tendencias de educación ambiental y la necesidad de implementar este tipo de programas en el mundo. La reunión se realizó en 1975 en Belgrado, Yugoslavia.

Allí, delegados de todas las regiones se comprometieron a trabajar por un objetivo común: “mejorar la relaciones ecológicas, incluyendo las del ser humano con la naturaleza y las de los seres humanos entre sí” (UNESCO-PNUMA, 1975). También estuvieron de acuerdo en que la educación ambiental sería la forma para lograrlo, estableciendo entonces una meta global: “lograr que la población mundial tenga conciencia del ambiente y se interese por él y sus problemas, y que cuente con los conocimientos, las actitudes, la motivación y el deseo necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales, y para prevenir los que pudieran suceder” (UNESCO-PNUMA, 1975).

Durante los diez días de la reunión, los asistentes trataron de resolver una pregunta ¿Cómo orientamos al mundo para alcanzar esta meta global? Así surgió la Carta de Belgrado, un documento poco conocido, en el que se definen los principios de la educación ambiental, entre otros, los siguientes:

a) El ambiente hace referencia al medio natural, físico, ecológico, político, económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético, es decir, que no se trata solo de aprender sobre la “naturaleza. 
b) La educación ambiental es un proceso que dura toda la vida, no es exclusivo del colegio ni está relacionado con una clase.
c) Tiene un enfoque interdisciplinario, es decir, que todas las profesiones, los oficios, los conocimientos y las disciplinas aportan, cooperan, son responsables y están directamente relacionadas con ella, no es solo algo de biólogos o de las ciencias naturales.
d) Involucra a la sociedad y promueve su participación en la búsqueda de acciones individuales o colectivas para tratar de prevenir y resolver situaciones o problemas ambientales.
e) Debe estudiar y estar atenta a lo que sucede en el mundo, pero sin desconocer su contexto.
f) Estimula a los individuos a mantenerse actualizados y a prever situaciones ambientales.
g) Considera todo desarrollo y crecimiento desde una perspectiva ambiental; y, lo más importante, fomenta el valor y la necesidad de la cooperación local, nacional e internacional en la solución de problemas ambientales.

Gobiernos e instituciones han manifestado que la educación ambiental es la principal estrategia que tenemos como sociedad para aprender a relacionarnos y vivir de manera sostenible y, cada vez con más fuerza, se ratifica el papel que juega la educación en la transformación de la concepción que tenemos del ambiente, el desarrollo y la calidad de vida de las personas.

Es el momento para que los ciudadanos reflexionemos sobre las relaciones que tenemos con el ambiente, y que la consigna más conocida de la educación ambiental, la famosa “educar para conservar” (implica que las personas conozcan el ambiente que les rodea, para que así puedan cuidarlo, basada en la premisa de que si no lo conocen, no lo valoran y no lo cuidan) evolucione hacia un genuino interés ciudadano centrado en “aprender para actuar”. Aprender implica compromiso, hacer pequeños cambios, reconocer que lo que hago sí afecta el ambiente, ser ciudadanos críticos, deseosos de investigar, conocer, tomar posturas y decisiones individuales en nuestra vida cotidiana y estilos de vida, centrados en el conocimiento, para tomar parte activa, opinar y promover nuevos formas de comportamiento.

Si tan solo dejamos de creer que la educación ambiental es exclusiva para “ciertas disciplinas” y comprendemos que es ante todo educación para la ciudadanía, de esta manera todos seríamos responsables de la construcción de un proyecto educativo de ciudad sostenible y ambientalmente amigable. ¿Será posible?

Por su parte, la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla promueve diariamente el desarrollo de programas de educación ambiental en la Ciudad. Creemos que los zoológicos resultan ideales para que los visitantes confronten sus ideas, expresen libremente sus inquietudes y asuman posturas críticas que los lleven a cuestionarse durante la visita sobre diversos aspectos que desconocen, generando interrogantes, como por ejemplo: ¿Cuál es la historia de los zoológicos? ¿Por qué existen los zoológicos? ¿Para qué sirven? ¿Cuál es su papel en la conservación de la biodiversidad? ¿Por qué están los animales allí? ¿De dónde vienen los animales? ¿En qué condiciones se encuentran los animales? ¿Cuáles son los retos que tienen como zoológico? ¿Por qué son organizaciones ambientales? ¿Qué retos y perspectivas tienen los zoológicos? ¿Qué pasa con el tráfico ilegal en Colombia? ¿Cómo podemos contrarrestar los problemas ambientales?

El Zoo se convierte entonces en un contexto real que nos permite escuchar y conocer la visión que tienen los visitantes sobre el ambiente, la manera cómo se están relacionando con él y cómo se relacionan entre ellos como seres humanos; de esta forma se pueden conocer las preocupaciones de los visitantes, sus inquietudes, sus intereses y las concepciones que tienen sobre los animales, las plantas o la vida silvestre. Lo anterior resulta fundamental para el trabajo de educación ambiental que se realiza, y constituye el insumo principal para orientar y diseñar programas que partan de la realidad social.

Desde hace 40 años también se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, cada 26 de enero, una fecha que anualmente nos lleva a evaluar lo que estamos haciendo en educación, reconociendo que el Zoo ha estado viviendo un proceso de transformación, cada vez más interesado en cumplir con los estándares internacionales y la filosofía de un zoológico moderno, enfocado a la conservación de la biodiversidad; sin duda avanzamos como equipo, pero no podemos ir hacia allá sin el apoyo de la Ciudad, de los visitantes, de los gobernantes, líderes locales y ciudadanía en general. Juntos podemos enfrentar estos cambios, tenemos que ir más allá, no somos únicamente un lugar para ver animales, pasar el tiempo libre, encontrar información sobre animales o hacer tareas. Estamos comprometidos y trabajando por la conservación de la biodiversidad, y para lograrlo, la formación de todos nos permitirá transformar la cultura ambiental existente, y la educación será el eje fundamental para que muchas cosas cambien en el imaginario de los zoológicos llamados tradicionales.

Ahora bien, en la última encuesta de percepciones de las ciencias y las tecnologías en Colombia (Resultados de la III Encuesta Nacional de Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología, 2014), se indagó qué tanto uso hacen los colombianos de espacios y actividades dirigidas a comunicar la ciencia y la tecnología a públicos amplios. Allí se presenta que entre los años 2010 y 2012 los escenarios más visitados, después de los parques naturales, fueron los zoológicos y acuarios, resaltando que cuatro de cada diez colombianos estuvieron en ellos. Así, la alta visitación que tienen los zoológicos y acuarios en Colombia se convierte en una oportunidad para el desarrollo de programas educativos, y un gran reto para los educadores ambientales de estos espacios.

El Zoo ratifica su compromiso con la educación ambiental, aportamos a este proceso con la esperanza de que nuestros públicos aprendan a ser mejores ciudadanos, capaces de comprometerse con el ambiente. Ahora lo principal es ser responsables, como individuos, como instituciones, como líderes y como gobernantes. Aquí, no ser indiferente es fundamental, pues, después de 40 años de la Carta de Belgrado, lo mínimo que debemos haber aprendido como sociedad es que nuestros comportamientos cotidianos impactan nuestro ambiente. ¿O será que no?