De los leones chilenos y del por qué los zoos y acuarios existimos

Por: Farah Ajami Peralta, Directora Ejecutiva de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla / Presidenta de la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos y Acuarios (ACOPAZOA)DSC00136

Quiero contarles sobre un incidente que sucedió el pasado sábado 21 de mayo de 2016 en un zoológico latinoamericano, que pudo ser el Zoológico de Barranquilla. Una persona, quien presuntamente padece un trastorno mental, forzó su entrada al hábitat de los leones en el Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago de Chile, y, para salvarle la vida, dos de los tres felinos que vivían en este lugar tuvieron que ser sacrificados por el equipo de colaboradores del zoológico, dispuesto para atender estas emergencias.

A raíz de esta noticia, un aguacero de críticas ha caído sin parar sobre el zoológico, su personal, su seguridad, su decisión y, también, inevitablemente, sobre la comunidad mundial de zoológicos y acuarios.

El Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago de Chile hizo lo correcto. Si algo tan desafortunado hubiera sucedido en el Zoológico de Barranquilla, hubiéramos hecho lo mismo. Justo ayer leía un tuit que escribió un seguidor de nuestro zoológico, que decía: “Si en Barranquilla alguien intenta suicidarse en nuestro zoo, no maten a nuestros animalitos. Aquí los queremos.” A este seguidor y a todos ustedes puedo asegurarles que allá también querían a esa pareja de leones y que evitaron sacrificarlos a toda costa, pero al final debieron seguir los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de emergencias. En Colombia, la Constitución Política reconoce expresamente el derecho inviolable a la vida humana, lo cual implica que ésta debe protegerse por encima de la vida animal (no humana).

También puedo asegurarles, porque lo sé de primera mano, que los trabajadores de ese zoológico están devastados por la pérdida de dos miembros de su familia. No sé si saben, pero uno de los animales había sido rescatado de un circo y los dos leones habían sobrepasado el límite de edad estimado para estos animales bajo cuidados humanos, lo que demuestra claramente su estado de salud y bienestar.

La reflexión de esta persona, así como los miles de comentarios, algunos bien intencionados pero equivocados, otros no tan bien intencionados, revelan un profundo desconocimiento sobre nuestro rol, y cerrar esa brecha es parte de la razón por la que los zoológicos y acuarios existimos, y por la que el Zoológico de Barranquilla lleva más de sesenta años inmerso en la ciudad, y en el imaginario de niños y adultos.

Los mal llamados ‘animalistas’ y movimientos anti zoológicos no justifican nuestra existencia, pero cuando se les pregunta qué harían con los 100 animales en promedio que decomisan las autoridades ambientales diariamente en Colombia, víctimas del tráfico ilegal, y contestan de manera inconsciente que la solución es liberarlos, aquéllos que trabajamos en organizaciones de conservación como ésta y como el Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago en Chile, no podemos evitar sentir una mezcla de rabia, impotencia y resignación, y los más osados les respondemos que no saben de lo que están hablando, porque un animal silvestre que ha sido extraído de su medio natural no puede ser devuelto a éste, porque muy probablemente moriría.

Los animales candidatos a rehabilitación y liberación, después de ser víctimas del tráfico ilegal, se constituyen en una pequeñísima minoría. Justo ayer dejaron en la puerta de nuestro zoológico a dos tortugas y a un coatí moribundo. El mejor destino que podrían enfrentar estos tres personajes, si es que logran recuperarse, es ser embajadores de su especie, y así concientizar y sensibilizar a nuestros visitantes sobre la importancia de la naturaleza. También podríamos liberarlos y conducirlos a una muerte casi segura, o, por qué no, sacrificarlos, ya que, después de todo, alguien los despojó de su derecho a vivir cuando los sacó de su hábitat natural, y, según algunos, los zoológicos, su único destino posible, no deberían existir. Entonces, que me digan estos mal llamados defensores de la naturaleza qué se debe hacer con ellos.

DSC08972Los zoos y acuarios recibimos más de 700 millones de visitantes al año y este poder de convocatoria nos da una enorme oportunidad para inspirar actitudes en la comunidad a favor de la biodiversidad. Estamos hablando de que más del 10% de la población mundial nos ha visitado alguna vez y ha tenido un encuentro cercano con la fauna silvestre, quizás el único, en un mundo rápidamente urbanizado, en el que los humanos incidimos directamente en más del 80% de la superficie de la tierra.

No siempre fue así, pero hoy podemos decir que hemos experimentado cambios significativos en la manera como mantenemos y cuidamos a los animales, en los mensajes que comunicamos, y en los esfuerzos que realizamos a nivel de construcción de capacidades, investigación y conservación de la biodiversidad.

Cuando organizaciones zoológicas y de conservación se unen con la academia, con el gobierno y con la comunidad organizada, el alcance que tenemos es exponencial. Juntos nos convertimos en una ventana de conocimiento hacia el mundo natural, que contribuye a generar en nuestros visitantes y demás audiencias actitudes y comportamientos positivos hacia el resto de la naturaleza, para beneficio de ambos.

La manera como la mayoría de nuestros visitantes nos perciben, cuando se les pregunta por qué vienen al zoológico, y responden “a ver animales”, se queda corta en revelar, por ejemplo, que zoológicos como el de Barranquilla cuentan con un portafolio de experiencias educativas, diseñado cuidadosamente desde la demanda, es decir, desde las necesidades de los maestros y los niños, y a partir de los lineamientos que el Ministerio de Educación Nacional ha establecido para las competencias científicas, en primer lugar, y también para áreas como lenguaje, matemáticas y ciudadanía. Sí, ¡en el zoo los niños también aprenden de matemáticas!

DSC08920Mucho se ha hablado y muy poco se ha investigado sobre el impacto que tienen los zoológicos, acuarios y otros escenarios de educación informal, como los jardines botánicos, centros interactivos de ciencia y tecnología, museos, planetarios, entre otros, en el aprendizaje.

Quiero decirles que la sensación de maravilla de los niños, y también de algunos adultos, cada vez que salgo de mi oficina a hacer un recorrido, es un maravilloso indicador. También lo son los resultados de las evaluaciones que conducimos rigurosamente sobre el impacto de nuestros programas, proyectos y actividades educativas. Y si quieren más evidencia, uno de nuestros voluntarios es hoy el Jefe de Biología y Conservación de nuestra organización, A los 16 años se paseaba por los senderos del zoo con un carrito lleno de plumas, huevos y cráneos, explicándoles a los visitantes sobre la importancia de los animales, y hoy, exactamente 16 años después, lidera nuestras iniciativas de bienestar animal y conservación.

Cada vez que tengo un mal día, un amigo siempre me recuerda que no podemos salvarlos a todos, y lamentablemente eso es cierto. Esta frase también aplica para nosotros, los zoos y acuarios. Pero tengo la certeza de que juntos podemos salvar a unos pocos más. Y por salvar me refiero a hacer la diferencia en las mentes y corazones de los niños, niñas y adultos que tenemos la oportunidad de inspirar.

En nombre de los zoos y acuarios latinoamericanos miembros de la comunidad ALPZA, porque sé que todos sentimos lo mismo, acompaño públicamente a nuestros amigos del Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago de Chile en este difícil momento, los felicito por haber hecho lo correcto y espero que la persona que originó este incidente se recupere pronto.

¿Qué es FundaZoo?

Por Carolina Fernández Vidal, Coordinadora de Comunicaciones
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
c.fernandez@zoobaq.org

Instituciones educativas de la ciudad y la Región constituyen una parte de nuestras visitas anuales.

¿Alguna vez has escuchado hablar del Zoológico de Barranquilla? Seguramente la respuesta a esa pregunta será afirmativa, sin embargo, si además alguien te preguntara si sabes qué es la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, ya no estarías tan seguro frente a lo que dijiste en la primera pregunta.

Pocos saben que nuestro Zoológico, inaugurado hace 63 años, atravesó una profunda crisis a finales de la década de los 80, que incluso generó la fuerte posibilidad de cerrarlo. Debido a la importancia que este patrimonio tiene para la ciudad, la Región Caribe y el país, un grupo de empresarios barranquilleros decidieron formar un equipo que se pusiera la camiseta por la flora y fauna del momento, fue así cómo, el 13 de agosto de 1993 se inició la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla.

Más que un juego de nombres y palabras, ésta Fundación es la responsable de administrar y mantener nuestro Zoológico,  justamente, una de las primeras labores fue la remodelación de las instalaciones recibidas en esa época.

Ya que estamos en el mes de nuestro aniversario, queremos compartirles algunos de los hitos que la Fundación ha tenido a lo largo de estos 22 años de trabajo continuo:

  • 2014: Recibimos a nuestra tigresa de bengala, incrementando el número de especies exóticas visibles en el recorrido.
  • Cachorros de leones (2013).

    2013: Tuvimos el nacimiento de tres leones, lo que siempre será sinónimo de bienestar. Además, registramos récord de visitantes en nuestra celebración del Día del niño y Safari Nocturno. Este año también llevamos a cabo el Seminario de Periodismo Ambiental.

  • 2012: Desde este año Barranquilla Cómo Vamos realiza su Encuesta de Percepción, en ella fuimos reconocidos como Entidad estrella en las categorías Conocimiento, Favorabilidad y Gestión. Adicionalmente, practicamos una cirugía odontológica a nuestro elefante africano, sin precedentes en la historia veterinaria latinoamericana.
  • 2011: Continuamos en la gestión de especies exóticas, esta vez trajimos a los lémures de collar y cola anillada.
  • 2010: A partir de este año creamos una tarifa especial para adultos mayores y personas en condición de discapacidad.
  • 2009: Con el fin de mejorar la experiencia de nuestros visitantes, creamos Museo Vivo y Pericario, espacios de contacto con algunos de los animales.
  • 2008: A través de gestiones con otros zoológicos, obtuvimos a las centinelas del Zoo: las suricatas y también celebramos el nacimiento de dos hembras de puma.
  • 2007: Iniciamos nuestro Serpentario Itinerante y recibimos una nueva especie africana muy llamativa para nuestros visitantes: la cebra.
  • 2006: Desarrollamos nuestro Seminario de Fotografía Ecológica y una nueva especie llegó saltando a nuestro parque: ¡los Canguros!
  • 2005: Empezamos con la publicación de Planeta Zoo e incluimos chimpancés y murciélagos en nuestra colección.
  • 2004: Creamos el Acuario.
  • 2003: El Tigre blanco llegó al Zoo.
  • 2002: La Anaconda entró a hacer parte de nuestros animales.
  • 2001: Primer año del Safari Nocturno y del Zooclub.
  • 2000: Segunda etapa del bosque húmedo tropical (Jaguares, Marimondas negras, Águila harpía y Paujiles).
  • 1999: Trajimos dos ejemplares de Osos de anteojos: un macho y una hembra.
  • 1998: Primer año de las Zoovacaciones.
  • 1997: Remodelamos la exhibición de Leones, Manatí y el Herpetario, también la Clínica veterinaria y la Granja.
  • 1996: Llevamos a cabo nuestras primeras Zooelecciones.
  • 1995: Fue el primer año del Concurso de Fotografía Ecológica e iniciamos nuestro Plan Maestro de Remodelación.
  • 1994: Construimos el parque infantil y la plaza de eventos y remodelamos la piscina de nuestro Manatí.
  • 1993: Nacieron FundaZoo y nuestra leona, con 22 años ella ha superado el promedio de vida de esta especie en zoológicos, que normalmente es de 18.
Transformar la cultura ambiental de quienes nos visitan es una de las metas de la Fundación.

Transformar la cultura ambiental de quienes nos visitan es una de las metas de la Fundación.

Han sido varios los logros y también los momentos difíciles que durante más de dos décadas han mantenido en pie a esta Fundación, cuya principal misión es seguir contribuyendo a la conservación de especies de flora y fauna del Caribe colombiano, a través del Zoológico de Barranquilla.

El nuevo rumbo está marcado por la necesidad y el clamor de lograr trasladarnos a un espacio más grande, para lo que ya se han adelantado estudios de mercado y opinión que sientan bases claras sobre cuáles serían las mejores opciones, el siguiente paso es la obtención de los recursos económicos.

#MudemosAZoobaq ¡Vamos a compartir ideas!

Por Paola Sierra Manrique, Jefa del Departamento de Educación
Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
p.sierra@zoobaq.org
@pasiema

Desde hace varios años la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla viene trabajando en la reubicación del Zoológico de Barranquilla, el único zoológico del Caribe colombiano, inaugurado hace 62 años gracias a la visión de Tomás Suri Salcedo, Roberto Puyana y Ricardo Tinoco.

#MudemosAZoobaq es una necesidad y un clamor de nuestros visitantes. De aquel zoológico que empezó como un vivero y en el que sus primeros habitantes eran animales donados y algunas especies domésticas, solo quedan maravillosos recuerdos. Ya hemos crecido y sufrido, tanto así que estuvimos a punto de desaparecer al inicio de la década de los noventa, debido a problemas económicos.

La ciudad creció y nosotros crecimos con ella, salvo en tamaño, ya que nuestra ubicación actual no nos lo permite. Hemos crecido entonces en el mejoramiento de los hábitats, en cuidado y bienestar animal, en enriquecer la experiencia de nuestros visitantes, en nuestros avances en investigación y conservación, y en nuestro deseo de ser mejores, un zoológico de clase mundial.

Las posibilidades de un zoológico más grande son inéditas. Además de ofrecer espacios más amplios y cumplir con estándares internacionales propios de los zoológicos modernos, el nuevo Zoo estaría inmerso en un ambiente más natural, permitiéndonos avanzar en nuestra misión de conservar la biodiversidad de la Región.

Aunque suena maratónico, contamos con grandes aliados, entre ellos ustedes, nuestro público. El zoológico y su reubicación es un compromiso de todos. Para tomar la mejor decisión con respecto hacia dónde irnos, hemos realizado dos grandes estudios de mercado, que concluyen que el zoológico se destaca entre las cinco opciones más importantes para paseo, visita o entretenimiento fuera de casa. Cuando evaluamos posibles alternativas de reubicación, las más favorables son aquéllas que cuentan con mejores vías de acceso, están dentro o más cercanas a la ciudad y al alcance de todos.

Mudar al Zoo no sólo implica la gestión de grandes recursos económicos, sino también de la generación de ideas, por ello queremos invitamos a compartirlas. Así nace #MudemosAZoobaq:

¿De dónde surge esta idea? Nos inspiramos en el proyecto Before I Die de la artista Candy Chang, quien en el año 2009 crea, en una casa abandonada de Nueva Orleans, una pared tipo tablero para que las personas compartan sus deseos, aspiraciones personales, pensamientos, necesidades y sueños (ver más en http://ow.ly/PkXjR). Este experimento local empieza a ser realizado y adaptado en otros países, convirtiéndose en un fenómeno mundial y en una herramienta novedosa para expresar opiniones sobre diferentes temas (ver también http://ow.ly/PkXu0).

¿Qué haremos en el Zoológico? A partir del 18 de julio de 2015 y durante tres fines de semana, instalaremos cuatro tableros en gran formato con frases para completar. Los visitantes podrán acercarse y escribir sus ideas en cada uno de los tableros y, además, también podrán compartirlas a través de las redes sociales Twitter, Facebook e Instagram, usando el HT #MudemosAZoobaq.

Las frases para completar serán insumos que enriquecerán el diseño del nuevo zoológico:

A Barranquilla le hace falta… Nos permitirá conocer las necesidades de los ciudadanos a nivel urbano. Así, el concepto del nuevo Zoo podrá tener en cuenta estas opiniones, para que el ejercicio de diseño integre lo que le hace falta a la ciudad, sin perder de vista nuestros fines misionales.

Al Zoo le hace falta… Será la oportunidad de explorar ideas para un nuevo Zoo, conociendo las opiniones de los visitantes sobre lo que quieren encontrar en él. Podrá estar relacionado con animales, espacios o actividades, por ejemplo. ¡Todas las ideas son válidas!

Mi cuento favorito es… Queremos que la experiencia de visita al nuevo Zoo sea inspiradora y asombrosa, por eso nos gustaría incorporar elementos de magia y fantasía en el diseño. A través de los cuentos que nos permitieron descubrir la naturaleza, esperamos generar estas emociones, resaltando la narración de historias como estrategia para inspirar el cuidado del ambiente.

Antes de morir yo quiero… Retomando la frase original del estudio, deseamos que las personas reflexionen y compartan sus deseos personales, recordando las cosas que son importantes en la vida. Seguramente obtendremos mucha inspiración y el nuevo Zoo podrá tener en cuenta sus pensamientos más profundos.

Promover la participación de nuestros públicos en el diseño de estrategias, proyectos y programas ha resultado un ejercicio formativo para nuestro equipo. Escuchando a las personas y teniendo en cuenta sus aportes hemos logrado ser más efectivos en la comunicación de nuestros mensajes y en nuestra gestión. Más allá de los conocimientos técnicos o especializados que se requieren para una labor tan compleja como el diseño de un nuevo zoológico, sus ideas nos permitirán construir juntos el zoológico que queremos.

Para más información sobre esta iniciativa, escríbenos a info@zoobaq.org o consulta http://ow.ly/Pl0QZ.

Educación ambiental, 40 años después

Por: Paola Sierra Manrique, Jefe del Departamento de Educación de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla
@pasiema

Han pasado 40 años desde que se reunieron, por primera vez, 60 países para discutir las tendencias de educación ambiental y la necesidad de implementar este tipo de programas en el mundo. La reunión se realizó en 1975 en Belgrado, Yugoslavia.

Allí, delegados de todas las regiones se comprometieron a trabajar por un objetivo común: “mejorar la relaciones ecológicas, incluyendo las del ser humano con la naturaleza y las de los seres humanos entre sí” (UNESCO-PNUMA, 1975). También estuvieron de acuerdo en que la educación ambiental sería la forma para lograrlo, estableciendo entonces una meta global: “lograr que la población mundial tenga conciencia del ambiente y se interese por él y sus problemas, y que cuente con los conocimientos, las actitudes, la motivación y el deseo necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales, y para prevenir los que pudieran suceder” (UNESCO-PNUMA, 1975).

Durante los diez días de la reunión, los asistentes trataron de resolver una pregunta ¿Cómo orientamos al mundo para alcanzar esta meta global? Así surgió la Carta de Belgrado, un documento poco conocido, en el que se definen los principios de la educación ambiental, entre otros, los siguientes:

a) El ambiente hace referencia al medio natural, físico, ecológico, político, económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético, es decir, que no se trata solo de aprender sobre la “naturaleza. 
b) La educación ambiental es un proceso que dura toda la vida, no es exclusivo del colegio ni está relacionado con una clase.
c) Tiene un enfoque interdisciplinario, es decir, que todas las profesiones, los oficios, los conocimientos y las disciplinas aportan, cooperan, son responsables y están directamente relacionadas con ella, no es solo algo de biólogos o de las ciencias naturales.
d) Involucra a la sociedad y promueve su participación en la búsqueda de acciones individuales o colectivas para tratar de prevenir y resolver situaciones o problemas ambientales.
e) Debe estudiar y estar atenta a lo que sucede en el mundo, pero sin desconocer su contexto.
f) Estimula a los individuos a mantenerse actualizados y a prever situaciones ambientales.
g) Considera todo desarrollo y crecimiento desde una perspectiva ambiental; y, lo más importante, fomenta el valor y la necesidad de la cooperación local, nacional e internacional en la solución de problemas ambientales.

Gobiernos e instituciones han manifestado que la educación ambiental es la principal estrategia que tenemos como sociedad para aprender a relacionarnos y vivir de manera sostenible y, cada vez con más fuerza, se ratifica el papel que juega la educación en la transformación de la concepción que tenemos del ambiente, el desarrollo y la calidad de vida de las personas.

Es el momento para que los ciudadanos reflexionemos sobre las relaciones que tenemos con el ambiente, y que la consigna más conocida de la educación ambiental, la famosa “educar para conservar” (implica que las personas conozcan el ambiente que les rodea, para que así puedan cuidarlo, basada en la premisa de que si no lo conocen, no lo valoran y no lo cuidan) evolucione hacia un genuino interés ciudadano centrado en “aprender para actuar”. Aprender implica compromiso, hacer pequeños cambios, reconocer que lo que hago sí afecta el ambiente, ser ciudadanos críticos, deseosos de investigar, conocer, tomar posturas y decisiones individuales en nuestra vida cotidiana y estilos de vida, centrados en el conocimiento, para tomar parte activa, opinar y promover nuevos formas de comportamiento.

Si tan solo dejamos de creer que la educación ambiental es exclusiva para “ciertas disciplinas” y comprendemos que es ante todo educación para la ciudadanía, de esta manera todos seríamos responsables de la construcción de un proyecto educativo de ciudad sostenible y ambientalmente amigable. ¿Será posible?

Por su parte, la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla promueve diariamente el desarrollo de programas de educación ambiental en la Ciudad. Creemos que los zoológicos resultan ideales para que los visitantes confronten sus ideas, expresen libremente sus inquietudes y asuman posturas críticas que los lleven a cuestionarse durante la visita sobre diversos aspectos que desconocen, generando interrogantes, como por ejemplo: ¿Cuál es la historia de los zoológicos? ¿Por qué existen los zoológicos? ¿Para qué sirven? ¿Cuál es su papel en la conservación de la biodiversidad? ¿Por qué están los animales allí? ¿De dónde vienen los animales? ¿En qué condiciones se encuentran los animales? ¿Cuáles son los retos que tienen como zoológico? ¿Por qué son organizaciones ambientales? ¿Qué retos y perspectivas tienen los zoológicos? ¿Qué pasa con el tráfico ilegal en Colombia? ¿Cómo podemos contrarrestar los problemas ambientales?

El Zoo se convierte entonces en un contexto real que nos permite escuchar y conocer la visión que tienen los visitantes sobre el ambiente, la manera cómo se están relacionando con él y cómo se relacionan entre ellos como seres humanos; de esta forma se pueden conocer las preocupaciones de los visitantes, sus inquietudes, sus intereses y las concepciones que tienen sobre los animales, las plantas o la vida silvestre. Lo anterior resulta fundamental para el trabajo de educación ambiental que se realiza, y constituye el insumo principal para orientar y diseñar programas que partan de la realidad social.

Desde hace 40 años también se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, cada 26 de enero, una fecha que anualmente nos lleva a evaluar lo que estamos haciendo en educación, reconociendo que el Zoo ha estado viviendo un proceso de transformación, cada vez más interesado en cumplir con los estándares internacionales y la filosofía de un zoológico moderno, enfocado a la conservación de la biodiversidad; sin duda avanzamos como equipo, pero no podemos ir hacia allá sin el apoyo de la Ciudad, de los visitantes, de los gobernantes, líderes locales y ciudadanía en general. Juntos podemos enfrentar estos cambios, tenemos que ir más allá, no somos únicamente un lugar para ver animales, pasar el tiempo libre, encontrar información sobre animales o hacer tareas. Estamos comprometidos y trabajando por la conservación de la biodiversidad, y para lograrlo, la formación de todos nos permitirá transformar la cultura ambiental existente, y la educación será el eje fundamental para que muchas cosas cambien en el imaginario de los zoológicos llamados tradicionales.

Ahora bien, en la última encuesta de percepciones de las ciencias y las tecnologías en Colombia (Resultados de la III Encuesta Nacional de Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología, 2014), se indagó qué tanto uso hacen los colombianos de espacios y actividades dirigidas a comunicar la ciencia y la tecnología a públicos amplios. Allí se presenta que entre los años 2010 y 2012 los escenarios más visitados, después de los parques naturales, fueron los zoológicos y acuarios, resaltando que cuatro de cada diez colombianos estuvieron en ellos. Así, la alta visitación que tienen los zoológicos y acuarios en Colombia se convierte en una oportunidad para el desarrollo de programas educativos, y un gran reto para los educadores ambientales de estos espacios.

El Zoo ratifica su compromiso con la educación ambiental, aportamos a este proceso con la esperanza de que nuestros públicos aprendan a ser mejores ciudadanos, capaces de comprometerse con el ambiente. Ahora lo principal es ser responsables, como individuos, como instituciones, como líderes y como gobernantes. Aquí, no ser indiferente es fundamental, pues, después de 40 años de la Carta de Belgrado, lo mínimo que debemos haber aprendido como sociedad es que nuestros comportamientos cotidianos impactan nuestro ambiente. ¿O será que no?

 

Paola Sierra, una entusiasta de la Educación Ambiental

Esta Barranquillera, Jefe del Departamento de Educación de la Fundación Zoológico de Barranquilla, estudió Psicología en la Universidad del Norte, es especialista en Gerencia y Gestión Cultural en la Universidad del Rosario, Bogotá y magister en Educación con énfasis en pedagogía de la Universidad de los Andes. Adicionalmente, ha sido becaria en programas de formación internacional sobre educación ambiental en jardines botánicos, ofrecido por la Organización Mundial de Jardines Botánicos, en Inglaterra, y en educación para la conservación, ofrecida por la Asociación Americana de Zoológicos y Acuarios, en Estados Unidos.
¿Cómo nació ese gusto por la conservación de la biodiversidad? ¿Cómo fueron sus inicios?

R/Pertenecí al movimiento Scout desde los 6 años, hasta mi adolescencia, allí desarrollé una especial vocación de servicio y aprendí a convivir de manera armoniosa con la naturaleza, cuidar el ambiente y participar activamente en la sociedad como ciudadana responsable. El escultismo marcó parte de lo que he sido y despertó mi interés por la exploración, las actividades al aire libre y la magia de los campamentos. Me encantaba mirar las estrellas, las fogatas, hacer nudos y disfrutar la esencia de la vida. Esta pasión nunca la abandoné, pues los campamentos me siguieron acompañando toda la vida y las caminatas me han permitido conocer paisajes maravillosos. Por eso, cuando tuve la oportunidad de trabajar con el Jardín Botánico José Celestino Mutis en Bogotá D.C., no lo dudé ni un minuto, era el sitio perfecto para mí, así comencé, en 1998, recién graduada de psicología. Inicialmente me encargaron diseñar y coordinar el programa de educación ambiental para población infantil, luego vinieron otros retos, fue una etapa muy importante para mí vida profesional.

¿Qué es lo que más le apasiona de lo que hace?

R/ Crear experiencias de aprendizaje para diferentes públicos, y pensar que cada idea que logramos desarrollar se convertirá en una oportunidad única para inspirar actitudes a favor de la biodiversidad, por eso los momentos de creación colectiva son muy emocionantes.

¿Cuál es su filosofía en educación y aprendizaje?

R/El aprendizaje es un proceso que dura todo la vida, nunca termina, y se nutre de las experiencias de las personas, de sus intereses y motivaciones; por su parte, las entidades museales, como los zoológicos y jardines botánicos, ofrecemos oportunidades para que las personas aprendan a ser mejores ciudadanos, capaces de aportar a la comunidad, relacionarnos e impactar nuestra cultura. En el Zoo nos interesa que las personas se apropien del territorio donde viven, que la visita no solo sea fuente de inspiración de actitudes amigables con el ambiente, sino una manera para conectarse con la vida; pero eso no lo hacemos solos, la ciudad se convierte en ese espacio para aprender que se nutre de los comportamientos de ciudadanos y, en parte, refleja quiénes somos y cuáles son nuestros intereses como sociedad.

Cuéntenos de su experiencia como Jefe del Departamento de Educación de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla

R/ Estos tres años han sido de mucho crecimiento profesional, porque trabajar en una entidad con tanta historia en la Ciudad me ha enfrentado a grandes retos. El compromiso ha sido aún más grande si se tiene en cuenta que, por tres años consecutivos, los barranquilleros nos han ubicado dentro de las tres primeras entidades de Barranquilla, según la encuesta de percepción ciudadana Barranquilla Cómo Vamos. Así las cosas, liderar las estrategias de educación ambiental de una entidad estrella implica esfuerzos que me llevan a un ritmo muy acelerado, pues debo mantenerme informada de muchos temas, revisar tendencias pedagógicas, buscar alianzas con otras entidades, participar en diversas actividades, innovar experiencias, realizar programas de formación, apoyar el desarrollo de proyectos de conservación, realizar investigaciones y estudios de público; afortunadamente me acompaña un equipo de profesionales que nos ha permitido llegar a todos los visitantes, y con quienes trabajo diariamente para que todos los programas de educación se realicen.
¿Cómo se educa ambientalmente a la población?

R/ Desde las emociones, a través del diálogo y el intercambio de ideas, creando conexiones entre los visitantes y su territorio, diseñando ambientes de aprendizaje activos a la medida de cada tipo de público y ejerciendo buenas prácticas de cuidado del ambiente.

¿Cuál es el papel de los zoológicos como centros de educación ambiental?
R/ Además de los esfuerzos realizamos en materia de conservación, somos conscientes de la necesidad que tiene la región en el desarrollo de procesos educación ambiental, y sabemos que éste es uno de nuestros principales aportes en la transformación de la cultura ambiental de la Ciudad y la Región, nos estamos percibiendo como un escenario para la construcción de pensamiento ambiental, que nos permita conocernos como ciudadanos, explorar y descubrir, compartir y vivir con otros de manera sostenible. Como Zoológico debemos enfocarnos en los visitantes, aprovechando la oportunidad que tenemos para inspirar actitudes a favor de la biodiversidad durante su visita, de esta forma la experiencia en el Zoológico puede llegar a influir de manera importante en las personas.
¿Qué consejos le daría usted a una persona que quiera seguir esta misma labor?

R/ Los educadores ambientales debemos tener claridad conceptual y metodológica, tanto en lo pedagógico como en lo ambiental; además debemos ser camaleónicos y desarrollar la habilidad de asumir diversos roles: pedagogos, comunicadores, investigadores, artistas y diseñadores; destacándonos como personas entusiastas, creativas, críticas, y sobre todo, persistentes, por lo tanto no podemos desanimarnos nunca, así pensemos que no estamos logrando los resultados esperados. Debemos entender que los procesos educativos no generan cambios inmediatos, son a largo plazo, continuos, individuales y con la intervención de muchas instituciones en diversas dinámicas sociales. Lo principal es ser responsable con lo que hacemos, formarnos y leer mucho sobre diferentes temas que nos permitan saber qué está pasando en nuestra ciudad, conocer los problemas ambientales y conocer nuestro territorio. ¡Es un verdadero desafío!

Colombia, país de sapos

¿Qué Colombia es un país de sapos? Eso dicen por ahí, pero contrario a lo que ustedes piensan, no se refiere a que estemos en un país lleno de soplones, sino a que estamos en el segundo país del mundo con mayor diversidad de anfibios.

¿Anfibios? ¿Pero no estábamos hablando de sapos? ¿Son acaso lo mismo?

Según la Real Academia Española un Anfibio es un animal que puede vivir indistintamente en tierra o sumergido en el agua” como hacen las ranas y los sapos conocidos por todos y es que la palabra “Anfibio” deriva de dos palabras griegas que significan “doble” y “vida” y que claramente reflejan la adaptación de estos animales a vivir en hábitats terrestres y acuáticos.

Entonces de acuerdo a lo anterior y a lo que mucha gente cree, sí, los sapos si son anfibios, al igual que lo son las ranas. Para referirse a ambos se utiliza la palabra Anuros. Ahora bien, ¿porque muchas personas hacen una diferenciación entre sapos y ranas? En el mundo de la biología no existen argumentos para una división clara en dos grupos, no obstante, las ranas suelen caracterizarse por tener cuerpos más esbeltos y con piel lisa mientras que los sapos son de cuerpos robustos y pieles rugosas. Pero tanto unos como otros tienen una piel que siempre permanece húmeda, característica que comparten con otros miembros del grupo de los anfibios como las salamandras, que con frecuencia son confundidas con lagartijas por su forma alongada y cola larga, y las cecilias, que semejan serpientes pequeñas.

¿Pero por qué dedicarle un espacio a estos animales?

Aunque muchos no estén enterados, hoy 20 de marzo se celebra el Día Mundial de las Ranas, lo cual se convierte en la mejor excusa para recordar por qué estos seres son importantes para los ecosistemas y para nuestra vida misma y por qué debemos apoyar su conservación.

Las ranas (al igual que todos los anfibios) existen desde hace aproximadamente 360 millones de años y según la teoría evolutiva, fueron los primeros animales vertebrados en vivir en la tierra. Han estado presentes en todas las culturas y han sido símbolo de fecundidad, magia y hasta presagio de lluvia para muchas tribus indígenas. Incluso en la actualidad las ranas y los sapos siguen “estando de moda” y los hay tan carismáticos como la Rana René o los sapos de los cuentos que luego se transforman en príncipes.

Pero más allá de esto, es muy poco lo que mucha gente sabe de las ranas, los sapos y en general de los anfibios o ¿Acaso usted conoce para qué sirve aquel sapo que encontró en el patio de su casa? ¡Le aseguro que sirve para mucho más que asustar a la vecina!

Las ranas y los sapos son bioindicadores. En términos simples bio-indicador significa que informan sobre la buena calidad del ambiente, principalmente del aire y del agua. Además, son controladores de plagas, pues al alimentarse de insectos, limitan la sobrepoblación de zancudos y cucarachas entre otros. Pero también son presas, otros animales se alimentan de ellos y por tanto ayudan a mantener el equilibrio de las redes alimenticias. De ranas y sapos también se extraen compuestos que sirven como insumo para la producción de medicamentos.

Desafortunadamente en los últimos años las ranas, los sapos y los demás anfibios se han visto en peligro. Acciones humanas como la destrucción de bosques, la contaminación de fuentes de agua, la introducción de especies exóticas (por ejemplo la rana toro que se come a otras ranas), la sobre explotación para usarlas como mascotas o extraer medicinas han ocasionado que sus poblaciones estén disminuyendo. Adicionalmente el cambio climático (las ranas son muy sensibles a cambios en la temperatura) y la aparición de enfermedades que atacan exclusivamente a estos animales, como el hongo Quitridio y los rana virus, están ocasionando grandes mortalidades e incluso la desaparición de muchas especies.

El panorama es tan crítico para ranas, sapos y anfibios en general, que de las aproximadamente 6300 especies de anfibios que existen, casi un tercio está amenazado. Para Colombia el panorama no es muy alentador, de las 755 especies de anfibios que posee nuestro país y de las cuales 330 son exclusivas de Colombia (no viven en ningún otro lugar del mundo), 14 están al borde de la extinción y 141 más están amenazadas.

Por eso este Día de Mundial de las Ranas está pensado para reflexionar, aún estamos a tiempo de salvar a muchas de las especies. Salvar a las ranas, los sapos y los anfibios implica garantizar la perdurabilidad de los servicios que derivamos de ellos.

Alrededor del mundo se han gestado muchas iniciativas y se están desarrollando investigaciones para contribuir a su conservación, sin embargo, la conservación no se puede hacer sin el apoyo de todas las personas, personas como usted y como yo.

Por: Andrea Echeverry, coordinadora de colección animal Zoológico de Barranquilla

 

Zoo Club, Ideas que toman vuelo

 

Muy pronto un grupo de niños interesados  en  conocer  y explorar su entorno tendrán la oportunidad de hacer parte de un club para aprender ciencias.  Les esperan mañanas divertidas, con nuevos amigos y muchas actividades donde la creatividad, el intercambio de ideas, las preguntas, las conjeturas  y las hipótesis  darán inicio a grandes aventuras en el Zoológico.

Estamos buscando niños y niñas apasionados que quieran compartir sus ideas  y dejarlas que tomen vuelo hasta convertirse en propuestas que contribuyan al cuidado del ambiente; los interesados deberán demostrar su interés, sus ganas de aprender, su disponibilidad para trabajar con otros, sus habilidades para crear e imaginar y su compromiso para asistir a todas las sesiones programadas.

El Zoo Club es dirigido por profesionales en el área de pedagogía infantil y por personas con experiencia en  educación ambiental y educación científica, el programa de actividades diseñado para el primer semestre de 2013 hace parte de la investigación financiada por COLCIENCIAS, con el apoyo de la Universidad del Norte, llamada Infancia científica: diseño de un club de ciencias basado en el programa de Filosofía para Niños en el Zoológico de Barranquilla. Este programa  tiene como objetivo desarrollar el pensamiento crítico en la población infantil, brindándoles herramientas de indagación que les ayuden a construir destrezas, habilidades para el buen pensar y mayor capacidad para formular preguntas y fomentar el deseo de investigar.

Estamos seguros que ésta es la mejor forma para que los pequeños aprovechen su tiempo libre y asistan, todos los sábados, durante dos meses a  jornadas de observación, experimentación, descubrimiento y conocimiento de los animales, sus hábitats y, en general, el cuidado del ambiente.

El Zoo Club  se proyecta con una metodología inspirada en que los niños y las niñas aprendan a pensar pensando y desarrollen habilidades para comunicar las ideas que surgen a partir de la interacción con el entorno.

Por: Paola Sierra, Jefe del departamento de educación Fundación Botánica y Zoológico de Barranquilla

Para mayor información sobre las inscripciones haz click en el siguiente enlace: http://zoobaq.org/zooclub/index.php

 

 

Encuentro de dos generaciones

Unos en vacaciones indefinidas y otros en el receso de su proceso educativo; niños y adultos de la tercera edad se dieron cita la semana del 8 al 13 de Octubre en un lugar donde los años no cuentan y los maestros no hablan, en el Zoológico de Barranquilla.

Por una semana los niños abandonaron sus mundos virtuales, dejando a un lado todos los gadgets tecnológicos para vivir la experiencia de las Zoovacaciones. Un programa de actividades educativas programada para el receso escolar para que niños de 5 a 12 años descubrieran lo que hay detrás el telón en el mágico mundo del Zoo.

Los pequeños se adentraron en aventuras fascinantes de hojas secas que formaban animales, prepararon galletas, escucharon los latidos del corazón de conejos y serpientes, y se convirtieron en héroes recicladores que salvaban el planeta.

Así mismo, y en honor a la celebración del Día del Adulto Mayor, celebrado en Colombia el 28 de Agosto de 2012, el Centro Recreativo también ofreció a las entidades y fundaciones sin ánimo de lucro que trabajan en pro de los adultos mayores, actividades gratuitas de Descubre tu Zoo.

Los adultos de la tercera edad llegaron en grupos, agarrándose unos de otros cómo cuales niños temerosos de lo salvaje, dieron rienda suelta a su imaginación y en el frescor de las tardes les contaron sus historias a primates y a las aves.

Entre helados, risas y reflexión, todos pasaron a ser alumnos de la Naturaleza y  disfrutaron en la única escenografía que podía tener el canto de las aves como musicalización, la vegetación como parte de la decoración, y el encuentro de estas dos generaciones descubriendo un mundo mágico y sin libretos.

Como bien lo dijo Azorín, “Entre todas las alegrías, la absurda es la más alegre; es la alegría de los niños, de los labriegos y de los salvajes; es decir de todos aquellos seres que están más cerca de la Naturaleza que nosotros.”

Comida para el alma

 

Cada mañana la cocina del Zoológico de Barranquilla es  igual de frenética que en cualquier reconocido restaurante de la ciudad; proveedores de carne,  frutas y  verduras entran puntuales a dejar sus pedidos, cocineros entran y salen del cuarto frío, bacteriólogas miden el índice de bacterias en los alimentos, y los cuidadores atienden el llamado por radio para servir con amor a sus comensales.

La mañana del 4 de Octubre la cocina estuvo más caótica que de costumbre, como si los más celebres invitados fueran a atender una gran fiesta. Y de hecho fue así, se preparaba la celebración del Día Mundial de los Animales, a la sabrosa dieta de los animales se le añadió un toque gourmet que resultó en suculentos manjares que fueron entregados a quienes día a día alegran los corazones de grandes y chicos.

Uno a uno fueron saliendo los platos; calabazas con carne y concentrado para las leones y tigrillos, bolis de frutas y gelatina con banano para los primates, galletas de harina de trigo, helados, calabazas con vegetales para el elefante,  miel para los tities, rodajas del mejor corte de carne para aves y tigres, entre otras delicias que hicieron parte de todo un programa para consentirlos en su día.

Además, el equipo del Zoo también duplicó las actividades de enriquecimiento que normalmente se hacen para alterar las rutinas de los animales en el Zoo.  Ante los aplausos de los espectadores que allí se encontraban; los zorros, tayras y coaties fueron sorprendidos con esencias en Heno para promover el uso de su olfato, al igual que el oso de anteojos que los descubrió en cocos y palmeras, y los osos hormigueros y zainos disfrutaron un buen baño de agua fresca en esa tarde calurosa.

Cada 4 de Octubre se celebra un homenaje hacia aquellos seres que dan vida a nuestro planeta. La Fundación Botánica y Zoológico de Barranquilla se unió a la causa, y celebró cómo sólo  se hace en las mejores celebraciones donde la buena mesa siempre está presente.